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Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz

10 de noviembre de 1887
Venecia, jueves 10, noche
Querida Mariíta:
Por fin tengo un momento para poder escribirte; esta noche no saldremos de paseo, prefiero descansar un poco a tu lado.
Dile, por favor, a mi querida tía que no puede imaginarse cómo me ha EMOCIONADO su carta; [1vº] quisiera escribirle para darle las gracias, pero espero que sabrá disculpar a su hijita y adivinará lo que quiere decirle mi corazón. Además, tengo muy poquito tiempo, porque Celina no quiere que me acueste tarde.
No puedes hacerte una idea, querida hermanita, de todo lo que estamos viendo; es realmente maravilloso, nunca me habría imaginado que veríamos cosas tan bellas. Y son tantas, que tengo que renunciar a contártelas; lo haré mucho mejor cuando esté [2rº] en mi querido Lisieux, al que todas las bellezas de Italia no podrán hacerme olvidar.
Querida hermanita, ¿cómo te encuentras, qué tal estáis todos? Espero que bien. ¿Estás tan alegre como cuando nos fuimos?
¡Si supieras, María, lo mucho que os recuerdo a todos! En las preciosas iglesias que visitamos no os olvido. Me he acordado también de vosotros ante las maravillas de la naturaleza, junto a aquellas montañas de Suiza que atravesamos1. ¡Qué bien se ora allí! Se siente que Dios está cerca.
¡Qué pequeña me veía ante aquellas montañas gigantescas!
[2vº] Este país de Italia es muy bonito, y ahora estamos gozando de su hermoso cielo azul. ¡Esta tarde hemos visitado en góndola los monumentos de Venecia! ¡Fue algo de ensueño2!
Me resulta muy divertido oír hablar a nuestro alrededor el italiano. Es una lengua muy bella y muy armoniosa. En el hotel me llaman «Signorella»; pero no entiendo más que esta palabra, que quiere decir «señorita».
Quisiera escribir con más frecuencia, pero es increíble lo llenas que están nuestras jornadas; sólo queda tiempo para escribir de noche, muy tarde.
Estoy totalmente avergonzada de mi carta, pues la he escrito a toda prisa y las ideas van deshilvanadas. [2vºtv] Veo que aún no he empezado a decirte lo que hubiera querido. ¡Tengo tantas cosas que contarte y tantas que preguntarte...! Por las ganas, continuaría un buen rato todavía, pero Celina no me dejaría terminar; me ha obligado a darme prisa.
Dale las gracias a nuestro tío por las amables letritas que nos ha enviado y que nos han gustado mucho a todos. Dale un abrazo muy FUERTE de mi parte. Y no olvides a mi Juanita, me acuerdo mucho de ella.
[2vºtv] Adiós, mi querida hermanita. Acuérdate alguna vez de tu Teresita, que tanto se acuerda de ti. (Ya sabes que no he olvidado lo que hiciste por mí un domingo).
Tu Teresita
Papá sigue bien; os manda a todos muchos recuerdos... P.C.T.3. Saludos a María4 y a Marcelina5...

NOTAS Cta 31
1 Cf Ms A 57vº.
2 Estos son, según Celina, los lugares que visitaron los Martin: Plaza e Iglesia de San Marcos, Palacio de los Duces, Palacio de los Chambord, vidriería, fábrica de encaje en la que trabajaban 5.000 obreros, Iglesia de Santa María de los Franciscanos, con mausoleos de Canova y de Titien, iglesia de los dominicos, iglesia de los carmelitas junto a la estación, etc. - Con la perspectiva que da el tiempo, Teresa parece conservar de Venecia una impresión de tristeza: cf Ms A 59rº.
3 Léase, seguramente: P.D., ¿o quizás: «Para Celina y Teresa»?
4 La criada de los Buissonnets (no se consigna el apellido).
5 Marcelina Husé, criada de los Guérin. Cf Cta 120.

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