 1) Educar en la fe es ayudar a madurar vocacionalmente: Creer como persona cristiana significa estructurar y fundamentar la personalidad humana en cada una de las etapas evolutivas según los valores del evangelio como el centro de la unidad y armonía a todas las facetas de la vida de la persona. La vocación marca la dirección en la que se quiere caminar, y todo lo demás queda relativizado, es decir, referido y supeditado a esta opción fundamental. Este don de Dios se acoge en la vida e historia de los hombres a través de los acontecimientos liberadores vividos desde el misterio de Cristo que da la vida del creyente un horizonte escatológico. Por lo tanto, la labor de acompañamiento está en ayudar a conjuntar las necesidades e intereses de la persona con las vivencias cristianas para llegar a la identificación vocacional; este proceso se compone de etapas, elementos, experiencias y acción del animador. La relación educativa del acompañamiento espiritual tiene tres dimensiones en relación dialéctica: la interioridad, la comuitariedad y el compromiso. Estas dimensiones han de ser propuestas, descubiertas y asumidas como valiosas para que progresivamente se vaya formando la persona con la vida interior, fraterna y solidaria. (Del libro de Jesús Sastre García) Si quieres saber algo más sobre Acompañamiento espiritual haz click aquí  |